Las malas yerbas son los represores de los trabajadores

Derecho de respuesta

Las “malas yerbas” son los represores de los trabajadores

Hemos leído con asombro el artículo de opinión intitulado De dirigentes sindicales y malas yerbas, firmado por Luis Fernando Salazar, quien dice ser periodista, el sábado 17/11/2012, en el Diario Extra.

Causa asombro porque está plagado de omisiones, datos erróneos y de apreciaciones sesgadas, que denotan un desconocimiento marcado de la estructura y los fines de las organizaciones magisteriales y sus luchas, y en especial de la APSE.

El comentarista hace referencia al tema de los comprobantes de asistencia a los congresos nacionales, y tal es la desinformación que confunde a la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza con la ANDE.

Llama la atención que siendo periodista no se haya enterado, por los medios de comunicación, que los miles de afiliados/as que asistieron al LVII Congreso Nacional, efectuado del 8 al 10 de agosto del 2012, presentaron el comprobante válido de asistencia con la firma escaneada del Secretario General y el sello original de la APSE.

Sin embargo, el MEP les abrió un proceso disciplinario a nuestros asociados/as, colocándolos, injustamente, ante la presunta comisión de una falta grave.

El Ministerio de Educación Pública (MEP) ha violentado la libertad sindical, al irrespetar el derecho de independencia de la APSE para organizar sus actividades y programas de acción, y así lo hemos denunciado ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Además, queda clara la intencionalidad del MEP de perseguir laboralmente a nuestros afiliados/as.

La exigencia de confeccionar las constancias de participación de la afiliación en el Congreso Nacional de acuerdo con las directrices del MEP, constituye un acto de injerencia del Poder Ejecutivo, y, por lo tanto, violenta nuestra autonomía administrativa.

Valentía. Las “malas yerbas” son los políticos que reprimen a las organizaciones, como a la APSE, que osan denunciar y pedir que se investiguen los actos supuestamente de corrupción, a través de los cuales se saquean las arcas del Estado; eso sí es “contrario a la ética”.

El comentarista dice que los educadores estamos llamados a predicar con el ejemplo; exactamente eso es lo que hacemos, pero no solo en las aulas, sino en las calles.

La falta de diálogo, las decisiones unilaterales de las autoridades gubernamentales y el irrespeto al Estado de derecho, nos han dejado las calles como único escenario para ser escuchados.

En muchas ocasiones hemos trasladado las aulas a las calles, las cuales nos han servido para impartir clases de civismo. Hemos enseñado, con nuestro ejemplo, a defender los derechos fundamentales de los trabajadores costarricenses y a luchar con entereza por los derechos conquistados a través de largas y difíciles huelgas. Hemos tratado de formar ciudadanos con conciencia de clase, con criticidad, analíticos, solidarios y beligerantes ante las desigualdades e injusticias generadas por los modelos de corte neoliberal, y, precisamente, el sector educativo es uno de los más afectados por estas políticas.

Sí, la APSE está de acuerdo con eliminar las “malas yerbas”, esas que subyugan a la clase trabajadora para que no se exprese libremente, no piense, no analice, no denuncie. A la que le estrechan cada día más sus derechos y  sus bolsillos.

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