En nuestro tiempo de descanso e irrespetando el espacio de quienes con alma, vida y corazón forman a las futuras generaciones en las aulas y en los pasillos de nuestros centros educativos, el Gobierno pretende silenciar, vigilar y controlar de manera cínica y desproporcionada la labor de los trabajadores de la educación mediante la circular DMICR 00 47 20 26 enviada a los correos institucionales.
Se pretende presentar esta disposición como un llamado a la neutralidad político electoral. Sin embargo, su redacción genera una profunda preocupación porque incorpora conceptos amplios y ambiguos que podrían dar lugar a interpretaciones arbitrarias y convertirse en un mecanismo de presión más sobre el personal docente. La obligación de mantener la neutralidad política en el ejercicio del cargo público no es nueva.
Señores del Gobierno, siempre ha existido y siempre existirá. Y como funcionarios la conocemos y la respetamos. Si los trabajadores de la educación se dedicaran a adoctrinar, quienes hoy gobiernan difícilmente habrían llegado al poder. Nuestra esencia profesional no es imponer ideología, sino formar pensamiento crítico, promover el análisis de la realidad y el respeto a la libertad de cada ciudadano y las decisiones de los pueblos.
Lo verdaderamente preocupante es que quienes hoy pretenden dar lecciones sobre ese principio son los mismos que en distintos momentos el Tribunal Supremo de Elecciones les cuestionó por ignorarlo, pero eso sí, les resultó políticamente conveniente. Entre los aspectos que más preocupan de esta circular se encuentran el uso de conceptos como prudencia y equilibrio, cuya amplitud puede dar lugar a interpretaciones subjetivas.
La advertencia de abstenerse de abordar temas que supuestamente exceden el currículo oficial, lo que podría generar autocensura y limitar el análisis crítico de la realidad nacional. La instrucción dirigida a las jefaturas para supervisar el cumplimiento de estas disposiciones, lo que podría propiciar un ambiente de acoso laboral permanente sobre el ejercicio docente.
La APSE rechaza categóricamente esta nueva táctica del gobierno del continuismo y cualquier intento de utilizar el principio de neutralidad política como un mecanismo para limitar la libertad de expresión o inhibir el pensamiento crítico en las aulas.
Defender la neutralidad electoral nunca puede convertirse en pretexto para silenciar el análisis de los problemas que afectan el sistema educativo y el país. La educación no consiste únicamente en transmitir conocimientos para el estudiantado y que los memorice. Educar significa ciudadanos capaces de analizar la realidad, cuestionarla con argumentos y participar responsablemente en la vida democrática. Los errores han sido tantos que pareciera existir temor al análisis de un pueblo que piensa y que razona.
Los recortes a la educación. El incumplimiento a las obligaciones con la Caja Costarricense del Seguro Social. La reducción de los recursos en becas. La de decisiones que afectan el costo de la canasta básica. Son temas que la ciudadanía tiene el derecho de analizar y de cuestionar. Si hay algo a lo que realmente deberían de temer. Señores del gobierno, no es al pensamiento crítico de los trabajadores de la educación, sino a seguir defraudando Un pueblo que exige respuestas y justicia y respeto.
Formar pensamiento crítico no es hacer proselitismo político. La libertad de cátedra no se negocia.
Dennis Solís Cruz, Presidente
Jessie Valverde Andrade, Vicepresidenta
Carmen Quesada Campos, Secretaria General
Prensa APSE, 10 de julio de 2026
APSE se pronuncia ante la circular del MEP que censura el abordaje de temas políticos en las aulas.